miércoles, 10 de enero de 2007

David Cameron y lecciones



El lunes 2 de octubre publique esta columna en El Mercurio

David Cameron y lecciones

¿Qué hizo este inglés de 39 años para cambiar el destino político de su sector? Y más directamente, ¿qué lecciones puede sacar la derecha chilena de esta experiencia?

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Hoy lunes comienza la conferencia anual de los "Tories", el Partido Conservador británico, y las expectativas son grandes. Y no es para menos. En menos de un año, David Cameron logró algo impensable: renovar el proyecto del Partido Conservador, volver a motivar a sus adherentes y transformarlo, según todas las encuestas, en la opción de mayor apoyo ciudadano. Pero, ¿qué hizo este inglés de 39 años para cambiar el destino político de su sector? Y más directamente, ¿qué lecciones puede sacar la derecha chilena de esta experiencia?

1. Cambiar al equipo: Los viejos estandartes del Partido Conservador comprendieron que si los jugadores pierden las elecciones, hay que cambiar al equipo de manera radical, particularmente al capitán. Asumieron que para generar un nuevo sentido de unidad entre los "Tories" debían integrar plenamente a la próxima generación, más sensible a los tiempos y con la adecuada sintonía para representar a la sociedad inglesa actual.

En este contexto, es saludable para la derecha chilena comprender la necesaria renovación de sus liderazgos, incorporando a una nueva generación en la primera línea de acción. Sangre nueva, revitalizada y con real vocación de gobierno. Un grupo ajeno a las rivalidades históricas de sus actuales líderes y, obviamente, al pasado pinochetista.

2. Modernizar el proyecto político: La primera clave del proyecto político de Cameron radica en su lectura de los cambios sociales de las últimas dos décadas. Los conservadores han comprendido que el real valor de la política hoy es liderar una visión que capture los desafíos de la comunidad más que permanecer en la discusión sobre las virtudes del Estado o del mercado.

En su discurso, dos ejes organizan lo que Cameron define como el "conservadurismo moderno": confiar en las personas y compartir las responsabilidades. Sin renunciar a la libertad como su valor central, pero sin nombrarla explícitamente, el renovado discurso asume que se debe buscar el mayor bienestar a través del adecuado equilibrio de lo que cada actor social sabe hacer mejor.

Esta experiencia es para la Alianza una lección trascendental. En estos tiempos, la política se redefine en la medida que todas las alternativas buscan el centro y las posiciones ideológicas dejan de tener sentido para el elector. Así, es fundamental la elaboración de proyectos políticos atractivos, y no reactivos, que propongan una visión de sociedad que invite a los ciudadanos a participar en ella y en la elaboración de un relato compartido que le permita alcanzar electoralmente una clara mayoría. Sin embargo, es fundamental volver a repetir que la Alianza, mientras sea sólo un pacto electoral y no un proyecto político unitario, difícilmente será gobierno.

3. Comunicación frontal: David Cameron posee un lenguaje atractivo, un estilo muy personal en su comunicación y nunca abandona el sentido común. Es directo en sus diagnósticos y está permanentemente sorprendiendo a sus oponentes, a los medios e incluso a su propio partido.

Dar explicaciones y pedir perdón se ha transformado en una estrategia central para enfrentar el pasado. Declaraciones como "la victoria de la izquierda con nuestras ideas implicó una crisis de identidad para el Partido Conservador" o "hicimos terribles estrategias y cometimos errores tácticos" han sido algunas de sus salidas frente al fracaso electoral de su partido en los últimos años. Su desmarque frente a la histórica protección de los intereses del empresariado por parte del mundo conservador fue rápidamente logrado al aclarar que "yo no ingresé a la política para ser el portavoz de la gran empresa", exigiéndoles en cambio altos estándares éticos en la práctica de los negocios. Incluso se ha encargado de distanciarse de aquellos temas impopulares del legado de Margaret Thatcher, dando excusas por los errores cometidos. De hecho, a diferencia de la "dama de hierro", para Cameron la sociedad sí existe y fortalecerla es uno de sus objetivos más importantes.

Ser directos y transparentes es una exigencia para los políticos en la actualidad. Dar explicaciones y asumir los errores también. Así, el mensaje para la derecha chilena a la luz de la historia es claro: se requiere un compromiso total en la defensa de los derechos humanos para no volver a cometer los errores del pasado y un convincente proyecto centrado en las personas más que en intereses corporativos.

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